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La segunda técnica más difícil del mundo

Golf: cualquier jugador te dirá que este deporte (o esta “actividad al aire libre” según algunos deportistas más burlones) es desagradecida. A veces realizamos una gran actuación en un campo y al día siguiente, en ese mismo campo, un desastre…sin razón aparente. Resulta extremadamente frustrante, ¡lo digo por experiencia!

Empecé en el golf hace algunos años para estar con mi hijo y así al menos tener una actividad deportiva en común para el futuro. Pero lo que es fácil de asimilar para un niño que aprende las cosas de manera simple, intuitiva y natural, se convierte en un verdadero dolor de cabeza para un adulto. 

El primer profesor de golf que tuve, un español de Valencia, decía esto a sus estudiantes: “De acuerdo con el Comite Olímpico Internacional, que ha estudiado científicamente todas las técnicas deportivas una por una, el golf es la segunda más complicada de todas después del salto con pértiga”. La razón es simple: son muchas las partes del cuerpo que se han de coordinar para ejecutar el golpeo correctamente.

Efectivamente, hay que coordinar diferentes partes del cuerpo para ejecutar la técnica más perfecta posible, enviar la bola exactamente hacia la dirección correcta, con la fuerza y la precisión deseadas. Hay otros dos parámetros a tener en cuenta: 

  • El factor estético: cuanto más bello sea el gesto, más satisfactoria resultará su ejecución.
  • El terreno y las condiciones de juego: viento, bancos de arena, desigualdad del terreno, lluvia y obstáculos naturales que están ahí para complicar aún más algo que no resulta muy intuitivo al principio. 

Por cierto, he omitido un pequeño detalle acerca del golf: Es un deporte inventado por los británicos, escoceses para ser más preciso.

Pero lo que parece obvio sobre el papel es en realidad muy difícil de hacer. La coordinación entre las diferentes partes del cuerpo: los glúteos, los tobillos, las piernas, la cadera, el torso, los brazos, las muñecas, la cabeza... Todo debe moverse de una manera determinada y lógica con el objetivo de obtener la técnica más natural, bella y precisa posible. ¡Es complicado!

¿Existen analogías entre la técnica del golf y el mundo empresarial?

En las PYME Alto Rendimiento, el principal objetivo para Ithikos, ya sea en Francia o en España, es que la coordinación entre varios departamentos sea impecable para obtener así el mejor resultado posible en volumen de negocio y beneficio.

El directivo de una PYME Alto Rendimiento encara el mercado como un golfista encara el campo:

  • El campo es el mercado: Está lleno de escollos, y trampas más o menos visibles. Debemos estudiarlo antes de lidiar con ellos: esa es la función de los equipos de marketing y ventas, que deben recopilar información y datos, y, sobre todo, analizarlos.
  • Los palos de la bolsa de golf: esos son los departamentos de la empresa, sus equipos. El líder, de acuerdo a sus necesidades y al problema que resolver, confiará en un departamento concreto. Todos son útiles dependiendo del resultado deseado, pero como en el golf, sólo hay que escoger el palo correcto... lo cual no siempre es evidente.
  • Los jugadores: esa es la competencia. Tienen sus particularidades, sus fortalezas y debilidades en el juego, su estilo más o menos estético pero normalmente efectivo, sus maneras de proceder y su propia lógica. A veces son mejores que nosotros, otras veces peores. Su “hándicap” es la cuota de mercado y siempre estarán buscando mejorarla, tal y como lo hará el directivo de una PYME Alto Rendimiento. En resumen, así en el golf como en la vida, ¡jugamos contra nosotros mismos!
  • Condiciones externas: serían las regulaciones, las leyes. Son las reglas del juego, a veces diseñadas para complicarlo. Pero es así, tienes que saber adaptarte para conseguir el disparo perfecto.
  • La tarjeta del campo: es la pizarra con sus K.P.I. (Key performance indicators / Indicadores clave) Lo utilizamos para anotar nuestros golpes, el número de putts... todo lo que nos permita llevar la cuenta de los puntos realizados al final del juego para saber si hemos hecho un buen resultado o no... si uno “ha jugado con su hándicap” o no.

Pero todo esto es inútil si, como en los negocios, no disponemos de una buena táctica. Uno de los amigos con los que solía jugar en España me dijo una vez: “A veces, no debes buscar el golpeo perfecto, tendrías que tener mucha suerte para realizarlo. Una vez superado un obstáculo, una dificultad, vuelves al fairway. Habrás perdido un golpe, pero estarás en una buena posición, de vuelta al principio, para reintentar un mejor disparo. ¡No es hasta el final cuando hacemos el recuento!”. 

¡Tiene razón! “Pulir tu juego” para guiarte más por la cabeza que por el ego o la emoción es parte de las cosas a tener en cuenta para ganar y avanzar. Incluso si eso significa a corto plazo tener la impresión de que pierdes terreno en la competición.

En los negocios, es lo mismo, la táctica es fundamental. El emprendedor debe gestionar sus negocios tras haber definido un claro, ordenado y preciso plan de estrategia, calibrando sus inversiones: los objetivos propuestos por sus equipos. Pero sin coordinación, todo esto sería en vano, ese es el mayor reto. Él sabe por su propia experiencia cuándo todo funciona bien, cuándo la sinergia es máxima y las energías positivas están enfocadas en la dirección correcta. No tiene por qué preocuparse, sólo sentir el momento de completa armonía entre él, su equipo y sus ambiciones.

Como un jugador de golf, que, tras un buen disparo, se adelanta al momento y ve la bola dirigiéndose hacia el banderín.

Gracias por tu atención y quizás nos crucemos en otro campo... quizás el tuyo.

Saludos cordiales,